Telefono

El móvil también puede afectar a nuestra economía

Cada vez utilizamos más el teléfono para pagar, consultar nuestras cuentas o gestionar nuestras finanzas.

Por eso, ante una pérdida o robo, la rapidez es fundamental.

Bloquear tarjetas, cambiar contraseñas y avisar a las entidades correspondientes son algunas de las actuaciones que pueden ayudar a reducir riesgos.

No se trata de vivir con miedo, sino de tener un pequeño plan para saber qué hacer cuando ocurre algo inesperado.

Y para un profesional, el problema puede ser todavía mayor

Para autónomos y empresas, un teléfono puede contener información relacionada con clientes, proveedores, presupuestos, documentos o comunicaciones profesionales.

Una pérdida puede significar algo más que comprar un nuevo terminal: también puede provocar interrupciones, pérdida de información o problemas de acceso a herramientas de trabajo.

Por eso, la seguridad digital ya no es únicamente una cuestión informática. Forma parte de nuestra protección cotidiana.

¿Y qué papel puede desempeñar un seguro?

Aquí aparece una cuestión que muchas personas desconocen: dependiendo de la póliza y de sus condiciones, determinados seguros pueden contemplar coberturas relacionadas con dispositivos electrónicos, robo, daños accidentales u otras situaciones.

Pero no todas las pólizas son iguales.

Por eso es importante no dar por hecho que algo está cubierto y revisar siempre las condiciones concretas del seguro.

El valor de contar con un asesor

Precisamente aquí una correduría puede aportar un valor añadido.

En Correduría de Seguros Besada-Ramos analizamos las necesidades de cada cliente para ayudarle a comprender qué riesgos puede tener y qué opciones de protección existen.

Porque un buen asesoramiento no consiste únicamente en contratar una póliza.

También consiste en entender qué estamos protegiendo y comprobar que la protección sigue teniendo sentido cuando nuestras circunstancias cambian.

Nuestra vida es cada vez más digital

El móvil es solo un ejemplo.

Ordenadores, tablets, relojes inteligentes, plataformas digitales y servicios online forman parte de nuestra vida cotidiana.

Cuanto más dependemos de ellos, más importante resulta ser conscientes de los riesgos y adoptar hábitos de prevención.

La tecnología nos facilita la vida enormemente, pero también nos recuerda algo importante:

cuanto más dependemos de algo, más importante es protegerlo.

Perder un móvil puede parecer un problema menor hasta que pensamos en todo lo que llevamos dentro.

Nuestros recuerdos, nuestros contactos, nuestra información, nuestras cuentas y, en muchos casos, una parte de nuestra actividad profesional.

Por eso, dedicar unos minutos a configurar correctamente el dispositivo, realizar copias de seguridad y conocer qué hacer ante una pérdida o robo puede ahorrarnos muchos problemas.

Y cuando hablamos de protección, contar con profesionales que nos ayuden a analizar nuestras necesidades también puede marcar la diferencia.

Porque proteger lo importante empieza por saber qué es realmente importante para nosotros.