Cuando pensamos en un accidente de coche, normalmente imaginamos una carretera, un cruce o un golpe entre dos vehículos. Sin embargo, muchos pequeños incidentes relacionados con nuestro coche suceden cuando el vehículo está aparcado, maniobrando o incluso cuando está parado.
Un golpe al salir de una plaza de aparcamiento, una puerta que impacta contra otro vehículo, una maniobra en un garaje o un daño que aparece cuando volvemos a recoger el coche son situaciones bastante habituales.
Y aunque algunos parecen pequeños, pueden generar dudas sobre qué hacer y cómo actuar.
Un golpe al aparcar también cuenta
Las maniobras a baja velocidad son una de las situaciones más frecuentes en las que podemos causar o sufrir un daño.
Un roce con una columna, un bolardo, otro vehículo o incluso una pared puede parecer insignificante. Pero reparar un paragolpes, una puerta, un retrovisor o determinados sensores puede tener un coste considerable.
Por eso, ante cualquier daño, aunque aparentemente sea pequeño, conviene detenerse, comprobar lo ocurrido y dejar constancia de la situación.
¿Y si encontramos el coche golpeado?
Es una de las situaciones más frustrantes: llegar al coche y descubrir un arañazo, un golpe o un retrovisor dañado sin saber quién lo ha provocado.
En estos casos, resulta útil recoger toda la información posible: fotografías, ubicación, posibles testigos o cualquier dato que pueda ayudar a esclarecer lo ocurrido.
La forma de actuar posteriormente dependerá de las circunstancias y de las condiciones concretas de nuestra póliza.
También puede ocurrir dentro de un garaje
Un garaje parece un lugar seguro, pero las maniobras en espacios reducidos pueden provocar daños entre vehículos, en elementos comunes o en instalaciones.
Además, no siempre resulta evidente quién debe hacerse cargo de un desperfecto. Por eso es importante diferenciar entre un daño accidental, un problema de una instalación o una situación en la que exista un tercero responsable.
Lo importante es saber cómo actuar
Ante un accidente, el primer impulso puede ser pensar que, como el golpe ha sido pequeño, no merece la pena hacer nada.
Pero una buena actuación desde el principio puede facilitar mucho las cosas después.
Fotografiar los daños, intercambiar los datos necesarios cuando interviene otro vehículo, conservar la documentación y comunicar el incidente siguiendo el procedimiento correspondiente son pasos sencillos que pueden evitar complicaciones.
Y, por supuesto, conviene conocer de antemano qué contempla nuestro seguro y qué situaciones quedan fuera de la cobertura.
Porque el coche también necesita protección cuando está parado
No todos los riesgos aparecen mientras conducimos.
Nuestro vehículo pasa muchas horas estacionado en la calle, en un garaje, en un parking o frente a nuestro domicilio. Durante ese tiempo también pueden producirse daños o situaciones inesperadas.
Por eso, más que esperar a tener un problema para descubrir cómo funciona nuestra póliza, merece la pena revisar periódicamente que la protección contratada sigue siendo adecuada para nuestras circunstancias.
En Besada-Ramos Correduría de Seguros creemos que un buen asesoramiento no consiste únicamente en contratar una póliza, sino en entender qué tenemos contratado y contar con una protección adaptada a nuestra realidad.
Porque algunos accidentes ocurren en carretera. Otros, simplemente, mientras nuestro coche está aparcado.

© aico Jerez