¿Qué pasaría con tu empresa si mañana faltara la persona clave?

Cuando pensamos en los riesgos de una empresa, normalmente pensamos en un incendio, una avería, un accidente, un robo o cualquier otro problema que pueda afectar a las instalaciones o los bienes materiales.

Pero existe otro riesgo mucho menos visible y que, en determinadas empresas, puede tener consecuencias importantes: la ausencia inesperada de una persona fundamental para que todo funcione.

Puede ser el gerente, un socio, un trabajador especializado o incluso el propio autónomo.

Y la pregunta es sencilla:

¿Podría la empresa seguir funcionando con normalidad si esa persona no pudiera trabajar durante un tiempo?

Hay personas que son imprescindibles sin darse cuenta

En muchas pequeñas y medianas empresas determinadas funciones están concentradas en muy pocas personas.

Hay quien conoce personalmente a los principales clientes, quien controla determinados procesos, quien sabe cómo funcionan las instalaciones o quien se encarga de una tarea para la que resulta difícil encontrar sustituto.

En algunos negocios, además, todo el funcionamiento depende directamente de su propietario.

Mientras todo funciona correctamente, esta situación apenas se percibe.

El problema aparece cuando esa persona falta de manera inesperada.

El coste de una ausencia puede ser mayor de lo que parece

Una ausencia prolongada puede generar diferentes consecuencias:

    • Retrasos en pedidos o servicios.
    • Pérdida temporal de productividad.
    • Dificultades para atender a determinados clientes.
    • Necesidad de contratar personal adicional.
    • Incremento de determinados gastos.
    • Problemas para tomar decisiones.
    • Pérdida de oportunidades comerciales.

Y en algunos casos puede llegar incluso a comprometer la continuidad de determinadas actividades.

Por eso, cuando hablamos de proteger una empresa, no deberíamos pensar únicamente en aquello que podemos tocar.

¿Qué ocurre cuando el conocimiento está concentrado?

Imaginemos una empresa con diez trabajadores.

Sobre el papel parece contar con un equipo suficiente. Sin embargo, solo una persona conoce perfectamente un determinado programa, mantiene la relación con algunos clientes importantes y sabe cómo resolver determinados problemas técnicos.

Si esa persona deja de estar disponible, el resto del equipo puede encontrarse con una situación inesperada.

Esto demuestra la importancia de identificar cuáles son las funciones realmente críticas dentro de una organización.

Identificar los riesgos es el primer paso

No hace falta esperar a que ocurra un problema para empezar a analizarlo.

Una empresa puede hacerse algunas preguntas sencillas:

¿Quiénes son las personas fundamentales para nuestra actividad?

¿Qué ocurriría si alguna de ellas no pudiera trabajar durante semanas o meses?

¿Existe alguien preparado para asumir sus funciones?

¿Tenemos procedimientos documentados?

¿Qué impacto económico tendría esa ausencia?

Responder a estas preguntas permite detectar puntos débiles que muchas veces pasan desapercibidos.

La prevención también consiste en tener un plan B

Contar con procedimientos, compartir conocimientos y preparar sustituciones son algunas medidas que pueden ayudar a reducir la dependencia de una única persona.

Pero la planificación empresarial también puede incluir soluciones de protección económica adaptadas a cada situación.

Aquí entran en juego diferentes tipos de seguros y coberturas que pueden ayudar a una empresa, dependiendo de sus características y necesidades.

No existe una solución universal.

Cada actividad tiene sus propios riesgos.

No todo riesgo empresarial está relacionado con una máquina

Cuando hablamos de seguros para empresas solemos pensar en edificios, vehículos, mercancías, instalaciones o responsabilidad civil.

Todos ellos son importantes.

Pero una empresa también está formada por personas, conocimiento y experiencia.

Y cuando una parte importante de ese valor se concentra en determinadas personas, merece la pena analizar qué ocurriría si alguna de ellas no pudiera continuar temporalmente con su actividad.

El papel de una correduría de seguros

Precisamente uno de los valores de contar con una correduría es poder analizar los riesgos desde una perspectiva más amplia.

En Besada-Ramos Correduría de Seguros trabajamos con empresas y autónomos para conocer su actividad, identificar sus necesidades y buscar soluciones de protección adaptadas a cada situación.

Porque no todas las empresas necesitan lo mismo.

Una pequeña empresa familiar, un profesional autónomo, una industria o una empresa con varios empleados y vehículos afrontan riesgos diferentes.

Nuestro trabajo consiste en ayudar a identificarlos y valorar cómo pueden protegerse.

Proteger una empresa también es proteger su continuidad

Una empresa puede tener sus instalaciones perfectamente aseguradas y, sin embargo, descubrir que existe otro riesgo que nunca había tenido en cuenta.

La ausencia de una persona clave es un buen ejemplo.

Por eso, revisar periódicamente los riesgos permite ir un paso por delante y tomar decisiones cuando todavía no existe ningún problema.

La mejor protección empresarial no es la que se utiliza después de que ocurra algo, sino la que ayuda a estar preparado antes.

Las empresas están formadas por mucho más que edificios, vehículos, maquinaria y ordenadores.

También están construidas sobre personas, conocimientos, relaciones y años de experiencia.

Por eso, preguntarse “¿qué pasaría si mañana faltara una persona clave?” no es ser pesimista.

Es gestionar una empresa con visión de futuro.

Porque tener un plan para los imprevistos no significa esperar que ocurran.

Significa estar preparado para que, si algún día llegan, la actividad pueda continuar.

En Besada-Ramos creemos que conocer los riesgos es el primer paso para proteger mejor una empresa.